domingo 28 de octubre de 2007

25 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL "FELIPISMO"


Hace 25 años, tal día como hoy, España se acostaba socialista, apenas solo siete años después de haberse acostado franquista hasta la médula. Es el nuestro un país de contrastes, y probablemente uno de los más llamativos de nuestra historia es el de los dos records que Francisco Franco y Felipe González Márquez protagonizaron en el brevísimo tiempo de apenas 7 años. El primero protagonizó el funeral más numeroso de la historia. El segundo, la victoria más aplastante de la historia de la democracia, ya no solo española, si no europea. En solo 7 años, millones de españoles cogieron el metro y se desplazaron desde la Plaza de Oriente hasta el número 70 de la Calle Ferraz, y de la noche de la mañana pasaron de franquistas a socialistas.

Quizás fue ese el “cambio” al que se refería este abogado sevillano en sus carteles electorales, y aunque dicho cambio era ya esperado desde la dimisión de un apagado Adolfo Suárez, jamás se pudo imaginar nadie que pudiera llegar de una manera tan contundente, con la friolera de 48,11% de los sufragios, y el imposible numero de 202 diputados, lo que prácticamente le dejaba “solo” en el Congreso de los Diputados.

Felipe González, como es obvio, nunca ha sido santo de mi devoción, sino todo lo contrario. Pero a veces la política te sorprende a la vez que te hace madurar con el tiempo, y descubres “cosas” que te hacen apreciar aquello que antes aborrecías. Yo, como tantos españoles liberales, de centro y de derechas, empezamos a valorar de verdad a González el día que conocimos a Zapatero, y es digno reconocer, que la figura del primero, al lado del segundo, se erige de una manera absolutamente majestuosa.

Felipe González, falangista militante en su juventud (llegó a ser “centurión”, pero esa es otra historia que ya contare más adelante…), tornó a socialista en su época universitaria, ingresando en 1963 en el PSOE del exilio, un Partido Socialista que poco tenía que ver con el resto del socialismo europeo, de tendencia socialdemócrata. El PSOE aun seguía viviendo en las mismas posiciones en las que Largo Caballero había dirigido al partido en la fatalista época republicana, es decir, al más puro estilo marxista, por no decir leninista.

Sin embargo, Felipe “salvo” al PSOE de esa deriva a ninguna parte que había sido la responsable de la “bolchevización” de la República que acabaría terminando con ella. Fue en Suresnes, Francia, en Octubre de 1974, cuando al presentarse a la Secretaria General del Partido pronunció aquella histórica frase: “hay que dejar de ser marxista para empezar a ser socialista. El marxismo o yo”. Y el PSOE lo eligió a él.

La victoria de “Isidoro” (su nombre en clave en el franquismo) en Suresnes fue la que le llevó a la otra victoria que le acabaría trasladando a La Moncloa. Desde aquella noche del 28 de Octubre de 1982, cuando Alfonso Guerra dijo aquello de: ”tras nuestro paso por el Gobierno, a España no la va a reconocer ni la madre que la parió”, el “felipismo” que acababa de nacer se encargo de hacer buena la profecía de Guerra, en lo bueno y en lo malo.

Es cierto que durante los 14 años de “felipismo” España se modernizó y se avanzo como nunca en cuanto a reformas sociales, pero me parece muy pretencioso afirmar que ello no hubiera ocurrido con otro gobierno de diferente color político. Con un país recién salido de una transición, era lógico que, una vez terminada ésta, se iniciase un nuevo ciclo que llevase a mejorar las condiciones sociales de los ciudadanos, así como a llevar al país a los organismos internacionales donde ya estaban la mayoría de los países de nuestro entorno (Europa, OTAN, etc.).

Pero le tocó comandarlo a González. Nos metió en la Comunidad Europea (hoy UE), si bien es justo recalcar que las negociaciones las había iniciado Suárez. Y, posteriormente, no nos metió, si no que nos “dejó” en la OTAN, con un Referéndum donde pidió el SI a nuestra permanencia, después de haber estado en su contra cuando el Gobierno de Calvo-Sotelo suscribió nuestra entrada. Creo que ello define muy bien los “malabarismos” políticos de González, un hombre ambiguo en ocasiones, que se decía de él, desde los otros partidos de izquierda, que tenía la habilidad de pedir el voto con la mano izquierda para gobernar con la mano derecha.

Aunque lo cierto es que las reformas sociales iniciadas por González fueron una de las dos causas que acabaron con su Gobierno. El defecto inherente al socialismo de gastar ahora y pensar mañana como pagarlo, acabó pasando factura. La deuda española crecía exponencialmente. La seguridad social inició una escalada hacia el abismo que llevó en el 95 a Pedro Solbes (el entonces, y ahora, Ministro de Economía) a pedir a los ciudadanos que subscribiesen seguros de pensiones privadas. El paro se disparó hasta alcanzar límites estratosféricos que superaban el 25% de la población activa. La sanidad quebraba… Nos quisieron echar del Sistema Monetario Europeo por las continuas devaluaciones de nuestra maltrecha peseta, y desde luego, lo de entrar en la Unión Monetaria, era prácticamente una utopía.

Pero no solo una economía caótica, que empobreció a España y a los españoles, fue la causante de su caída. La otra causa fue la corrupción que floreció a sus pies, de tal manera, que ninguna persona en su sano juicio podría creerse aquellas míticas declaraciones de González cuando la prensa le preguntaba por un nuevo caso de corrupción: “no se de que me habla, me he enterado esta mañana por la prensa”. Mítica frase que le catapultaría a la fama mientras numerosos miembros de su Administración eran “pillados” con los bolsillos llenos o su Partido era “cazado” en un caso de financiación ilegal merced a Filesa.

Mención aparte merece el Terrorismo de Estado que, bajó el signo del GAL, se encargo de intentar arreglar lo que Francia no ayudaba. Barrionuevo y Vera pagaron los platos rotos de una maniobra que bajo ningún concepto podría haber escapado de los ojos del entonces Presidente del Gobierno.

En marzo de 1996, como bien había pronosticado Guerra, a España no la conocía ni la madre que la había parido. Rota económicamente, y siendo el país europeo con más corrupción por metro cuadrado, Felipe González, por fin, perdía las elecciones… y lo hacia por 15 diputados y apenas 300.000 votos… la figura de Felipe González Márquez permanecía impertérrita en una dulce derrota, donde sus fieles siguieron votándole hasta el final.

Si me llegan a decir hace años que escribiría unas líneas hablando bien de Felipe González, nunca lo hubiera creído, pero Zapatero me ha ayudado a ello, no solo haciéndome valorar cosas de Felipe que ZP no tiene, sino que también ZP ha provocado que Felipe González diga cosas que en caso contrario, jamás hubiéramos sabido de él.

Posicionamientos públicos oponiéndose a las reformas estatutarias, sobretodo la de Cataluña, así como su opinión contraria a retirar las estatuas de Franco alegando que “retirar estatuas de dictadores muertos es muy fácil” o, la más reciente, de hace dos días, en las que se manifestaba en contra de la Ley de Memoria histórica porque “unos sentimientos de ese calibre, no pueden regularse normativamente”, son solo unas muestras de que este señor, independientemente de lo mal, regular, o fatal que pudiera haberlo hecho para los que no somos socialistas, tiene, ha tenido, y tendrá, SENTIDO DE ESTADO.

Muchas cosas podremos criticarle, pero jamás dudó Felipe González que España era España, y siempre supo frenar a los nacionalismos no aceptando jamás sus chantajes, ni siquiera cuando necesito de Pujol.

Quizás sea ese su mejor legado, su sentido de Estado. Y quizás sea eso lo que más echamos en falta de ZP.

Por eso, sin acritud, y en tono un poco jocoso… antes de otro Gobierno de ZP… Felipe, por Dios Bendito, vuelve… yo te voto…


PD: No puedo dejar de resaltar el otro “record” de ese día, comandado por Manuel Fraga Iribarne, Don Manuel, que ese día protagonizó la mayor subida experimentada por un partido político en la historia democrática de Europa, al pasar, en 3 años, de 10 diputados en el 79, a 107 en el 82.

3 comentarios:

LOBEZNOX dijo...

Ya dijo Alfonso Guerra que iban a dejar España que no la iba a conocer ni la madre que la parió. En eso están ahora pero en edición corregida y aumentada.
Bueno, a parte de alabar tu análisis, la presente es para decirte que en esta dirección:
http://lobeznox.blogspot.com/2007/10/consejos-los-blogueros-meme.html
te propongo para contestar a un meme, que si tienes tiempo y es de tu agrado, puedes contestar.
SALUDOS.

Claudedeu dijo...

Hoy el felipismo casi puede ser visto como un medio de salvación si lo comparamos con el zapaterismo que nos gobierna.

Alberto Esteban dijo...

Es curioso como los malos se vuelven buenos... sólo hace falta otro que sea aún peor.

Saludos